martes, 28 de marzo de 2017

Cap 10: Buscando respuestas


Las ambulancias llegaron enseguida al lugar del accidente, como si alguien se hubiese percatado previamente de lo que iba a pasar.

-Vamos, está grave, subidlo a la camilla. -Dijo uno de los médicos antes de subirlo a la ambulancia para trasladarlo al hospital.
Los sanitarios fueron muy rápido en toda la operación de rescate y por suerte, Uriel no había sufrido ningún daño grave; tenía dos costillas rotas por el impacto contra el suelo, un esguince en el cuello producido por el choque y un leve traumatismo craneoencefálico, pero nada más por lo que temer.

A la media hora de haber llegado Uriel allí, Alan, Gael y Dante fueron corriendo al hospital al haberse enterado del accidente por Hugo, el primero en recibir las noticias.

-¿Qué ha pasado? -Preguntó Gael a Hugo mientras los tres pasaban a la habitación donde Uriel se encontraba descansando.

-Que por vuestra culpa ahora Uriel se encuentra en esta situación. -Contestó de forma directa y enfadada Hugo.

Hugo y Uriel eran amigos desde pequeños, más incluso que con el resto del grupo. Tenían un vínculo muy especial, por lo que Hugo se sentía muy culpable de no haber estado con él el momento del accidente.

-¿Cómo? ¿Que es lo que sabes Hugo? Nosotros no tenemos nada que ver, sólo le encargamos que arreglase un ordenador. -Respondió Gael con sentimiento de culpabilidad.

-Uriel me ha contado todo. Un ordenador... ¿Pero qué ordenador? El de Caín. Se lo de la casa, lo de la policía, todo. ¿A qué esperabais para contárnoslo? ¿O es que sólo nos queríais para utilizarnos cuando nos necesitaseis como habéis hecho con él? -Dijo Hugo encarándose con los tres.

-Eso no es así. -Saltó Dante elevando el tono de voz. -Por el único motivo por el que no os hemos dicho nada hasta ahora era para no poneros a nadie en peligro, ¿Vale? Además, ha sido un accidente, ¿Qué tiene que ver con todo esto?

-Tiene que ver. -Afirmó Hugo. -Los primeros indicios muestran que el coche le dio a propósito para darse después a la fuga, además, Uriel me ha contado antes que ese todoterreno le seguía desde que salió de la tienda. ¿De verdad no os dais cuenta? Ya nos estáis poniendo en peligro y nosotros sin enterarnos. Por lo que sea hay gente que no quiere que se descubra que pasó de verdad y van a hacer todo lo posible para que así sea. No es tan difícil darse cuenta.

-A lo mejor tiene razón... -Murmulló Gael.

-Es evidente que si le han hecho esto a Uriel es por algo, pero lo siento, no me voy a quedar de brazos cruzados viendo como podemos correr peligro, quiero saber quién está detrás de esto. -Contestó Dante.

-Haced lo que queráis, pero os aseguro que si nos volvéis a involucrar a alguno de nosotros en vuestro patético plan se lo contaré tanto a ellos como a la policía, ¿Entendido? -Amenazó Hugo.

-No te preocupes. -Contestó Alan. -Haremos lo posible para que esto no vuelva a suceder.

Los tres amigos se marcharon, no sin antes asegurarse de que Uriel estaba evolucionando correctamente.

-¿Y ahora qué? Después de esto y con el ordenador seguramente destrozado, estamos como antes o incluso peor diría yo... -Dijo Gael decepcionado.

-Tengo una idea pero no creo que os guste. -Planteó tímidamente Alan.

-Cuéntanos. -Dijo Dante intrigado.

-Bien, el otro día en la casa... Ese tal Rick, era como si hubiese esperado durante años que nosotros nos colásemos en la casa, como si supiese que tarde o temprano íbamos a buscar una respuesta sobre lo ocurrido. ¿A quién si no se le ocurriría quedarse en una casa donde ocurrió un suceso de tal calibre para hablar "sólo"? Pienso que sabe algo más que nosotros. Cuando pasó aquello se rumoreó que apartaron a Rick del caso por una actitud demasiado sospechosa y si los rumores son ciertos creo que tenemos buena fuente de dónde beber. -Afirmó Alan mientras sus dos amigos le miraban perplejos.

-Te olvidas de algo. -Recriminó Gael. -Y es que es policía, y no creo que sea buena idea ir a un policía y decirle: "Eh, oye, ¿Lo de la otra noche? Pues fuimos nosotros. Venga, cuéntanos lo que sabes." Me niego. Nos hemos arriesgado mucho ya, no pienso seguir jugando a esto, y menos mientras Uriel esté así.

-Pues yo lo veo buena idea. -Afirmó Dante tras escuchar a sus amigos.

-¿En serio? Pues lo siento pero yo de esto me aparto, no quiero saber nada de hablar con policías. -Dijo Gael.

-Está bien, te entiendo Gael, pero espero poder seguir contando contigo. -Le respondió Dante de forma comprensiva.

Después de la conversación, Alan y Dante se fueron a preparar para hablar con Rick mientras Gael se quedó en el hospital, preocupado por el estado de su amigo.

Esperaron hasta el anochecer y aparcaron delante de la comisaría a la espera de que Rick terminarse su turno y se fuese a casa para perseguirlo con el coche, necesitaban un sitio tranquilo donde poder hablar con él.
A las 20:45, Rick salió de la comisaría camino a su coche para conducir hacia su casa, y acto seguido, Dante encendió el motor del suyo para seguirlo.
Recorrieron lentamente las oscuras calles del pueblo las cuales sólo las alumbraban unas cuantas farolas. Había poco tráfico y apenas transitaba gente por la calle lo que dificultaba la persecución sin que Rick se percatase.
Al cabo de casi diez minutos, Rick se desvió hacia donde Alan y Dante creían que se encontraba su casa pero para sorpresa de ambos, Rick paró su coche en mitad de camino, en mitad de la calle para salir del coche y  gritar:
-¡Vamos! ¡¿Qué queréis?! ¿Acaso creéis que no os he visto?

Esto sobresaltó a Alan, que decidió salir rápido del coche.

-Tranquilo, sólo quiero hablar y buscaba el mejor sitio, perdón si te has sentido perseguido. -Dijo Alan.

-¿Seguirme para hablar? vamos, ¿Pretendes que me lo crea? -Se mofó Rick.

-Yo fui quien se coló en la casa la otra noche. -Confesó Alan.

-Así que tú, ¿eh? Debí imaginármelo. Había pasado mucho tiempo como para aguantaros y no meter las narices donde no os llaman. -Dijo Rick cabreado.

-Necesito respuestas, y sé que tú puedes dármelas. -Le pidió Alan.

-Yo no sé nada chico, ya está, vete por donde has venido y reza porque no me levante mañana con ganas de contárselo a mis superiores. -Amenazó Rick.

-Ante esta situación, Dante, que se había quedado en el coche mirando, salió de él enojado y hacia Rick, que ante esta acción dijo:

-Vamos, ¿Y tú qué quieres? ¿También confesar que estuviste husmeando donde no debías?

Las pupilas de Dante se dilataban conforme iba llegando al encuentro con Rick y una vez delante de él, sacó una pistola que guardaba en el bolsillo para decir;

-Quiero que hables, aquí y ahora.